The Kernel Pale Ale Motueka+

Cada vez me gustan más las cervezas que hacen los londinenses de The Kernel. Su gama de Pale Ales e IPAs es impresionante, las hay de todas las combinaciones de lúpulos imaginables, y a cada cual mejor. Lo malo es que luego es difícil volver a encontrar la misma, o acordarse de cuál era la que más le había gustado a uno…

En esta ocasión probé la Motueka+, de 5,6%, que lleva 4 lúpulos: Motueka, Simcoe, Chinook y Pacifica. La botella -de 33 cl- la compré en Cervezorama, por unos 3 euros si no recuerdo mal.

Kernel mot+

Tiene un color dorado ligeramente turbio, con espuma blanca no demasiado abundante y lo primero que resalta es su intenso aroma a lúpulo, muy floral y un poco cítrico. A mí también me olió ligeramente a levadura, pero quedaba muy tapado por los otros aromas.

El sabor se corresponde con lo esperado, domina el lúpulo, aparecen notas afrutadas y termina con un amargor final intenso pero agradable. Es de cuerpo ligero y trago fácil, muy refrescante. Según te la terminas ya te apetece otra.

En resumen, una gran birra muy recomendable; un típico ejemplo de las American Pale Ale de esta marca, aunque no la mejor de todas ellas. Nota: un 7.

Kernel mot+ lups

Las etiquetas de The Kernel son cutres pero informativas

 

Libro “El mundo de la cerveza artesanal”

Inauguro con esta entrada la sección de literatura cervecera, que me da que va a ser más bien cortita…

Acaba de salir al mercado (muchos lo veríais en el BBF) el libro “El mundo de la cerveza artesanal”, escrito por Sergi Freixes y Albert Punsola y editado por Larousse. Está dirigido al público en general, al que pretende ayudar a descubrir este mundo.

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En mi opinión, el libro está razonablemente bien. Creo que cumple su finalidad didáctica para los curiosos que se acercan por primera vez a la cerveza artesana, y tiene también interés para los birreros expertos, sobre todo la sección de home brewing y la selección de 50 micros españolas donde cuenta con detalle la historia y filosofía de cada una. Además, está bien escrito y tiene muchas fotos, ilustraciones y gráficos, que lo hacen muy ameno. Pienso que es un buen libro de consulta para tener por casa.

Dicho esto, tiene varias lagunas e imprecisiones, por desgracia habituales en este tipo de libros, que seguramente harán torcer el morro a los más puristas. Y el título debería añadir la coletilla “en España”, ya que se centra totalmente en nuestro país y no habla casi nada de la “revolución artesana” en el extranjero.

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Las ilustraciones son interesantes y están bien hechas

Me gusta la parte inicial que explica qué es una cerveza artesana. No es que dé la definicion definitiva ni mucho menos (más que nada porque no creo que exista), pero sí da más de una, empezando por la más extendida (una cerveza sin filtrar ni pasteurizar y hecha con igredientes naturales excluyendo el arroz), y la del Gecan (que aclara que es lo que es, solo un referente), y reconoce que no hay un concepto definitivo de cerveza artesana, es algo en evolución, y como dicen los autores “el debate sobre ingredientes y el método de elaboración continuará”. Creo que se captura bien la filosofía que subyace a la idea de cerveza artesana, lo que nos viene a la mente a la mayoría cuando pensamos en ella.

El capítulo más flojo en mi opinión es el dedicado a los estilos (titulado “ale y lager”, lo cual a alguno le puede parecer una generalización inexacta, pero que para mí no está mal). Encuentro que es demasiado breve y omite muchos tipos de cerveza que deberían al menos mencionarse (como Hefeweizen, Lambic, Wit, Porter, Stout,…). Sobre todo llama la atención que no se incluyan algunos estilos que son especialmente populares en las cervezas artesanas (como IPA, a la que se despacha con una línea dentro de las Pale Ale), ni se hable de los nuevos estilos creados o resucitados por el movimiento artesanal (como las añejadas en barrica, las Imperial IPA, Sour Ales, Gose, etc).

La falta de espacio no puede ser excusa para estas omisiones, porque al final del libro hay como 30 páginas “de relleno” con fichas de cata en blanco para que el lector las use, que son perfectamente prescindibles. Que encima está un poco mal pensado el tema, porque las fichas no son extraíbles, así que o arrancas la página o cargas con el libraco a todas partes…

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Mala idea lo de ilustrar el esquema de ales con diferentes tonos de color, porque puede dar la falsa impresión al lector poco entendido de que las ales británicas son todas claritas y las sparkling ale australianas más oscuras

Además hay algún que otro gazapo en los estilos que debería subsanarse, como decir que la Weizenbock es Lager o que toda las Münchner son Dunkel, y algunos términos son bastante confusos (como llamar “Ale Tostada” a las Oud Bruin flamencas).

La parte central del libro recorre 50 productores artesanos españoles (titulada de una forma un tanto cursilona “50 creadores de cerveza”), a los que dedica 2-3 páginas a cada uno. Para mí es la parte más interesante. La mayoría de lectores, incluso los más frikis, encontrará más de una micro de la que nunca ha oído hablar (en mi caso Peregrina, Media Fanega, Gisberga y alguna otra). La parte mala es que hay notables ausencias (Zulogaarden, Fort, Bayura, Guinea Pigs!, Ales Agullons, Fortiverd, Marina….) que esperaba ver en una selección como esta.

Se aportan bastantes datos de la historia de cada productor y las características de sus productos, aunque como es normal en este tipo de libros hay poco espíritu crítico y se alaba a todos. También aquí hay algunos errores, como en el caso de Maier Pale Ale, que se describe como cerveza de trigo de estilo bávaro, nada que ver con la realidad

Se dedican varias páginas para cada cervecera

Se dedican varias páginas para cada cervecera

La sección de maridajes es un poco paja mental- como era de esperar, la verdad. Todo es bastante inconcreto y subjetivo, cuesta sacar nada en claro. Para rematarlo, se menciona que también vale hacer “maridajes libres”, dejando volar la imaginación, con lo que todo lo dicho anteriormente no sirve de mucho.

La inclusión de un capítulo dedicado a elaborar cerveza en casa es algo digno de aplauso, ya que no es habitual en este tipo de libros. Obviamente no es un manual exhaustivo de fabricar cerveza, pero sí me parece que explica de forma sencilla y práctica los principales pasos, instrumentos e ingredientes para ello. Es un buen punto de partida para el que se anime a lanzarse a hacer cerveza.

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Homebrewing for Dummies

Completa el libro un glosario que, a pesar de ser corto, cubre casi todos los conceptos principales y es bastante completo para un libro de estas características. Se incluyen en él algunos estilos que se omitieron en el capítulo dedicado a ellos, lo que compensa en parte el fallo.

Por último, la parte de direcciones útiles creo que sobra. Se quedará desactualizada en unos meses y hoy en día este tipo de información se encuentra rápidamente en Internet. Faltan además direcciones notables, como Ratebeer, y se mencionan pocos blogs, cuando hay muchos más y muy buenos. Aquí debería hacer el típico chiste de quejarme de que no hayan incluido el mío, pero como el libro se publicó antes de que empezara el blog, pues como que sería un poco absurdo, no?

 

 

Yakka/ Spigha Winter Ale

Se me echó la primavera encima y todavía no había probado esta cerveza de invierno, colaboración entre las levantinas Yakka y Spigha, así que cuando la vi el otro día en la nevera cayó fulminantemente. Le tenía ganas porque lo que he probado hasta ahora (que tampoco es mucho…) de ambas cerveceras me ha parecido bastante bueno. Y además la etiqueta es muy bonita:yakka spigha WA

Y la verdad es que es una buena cerveza, sin ser nada espectacular, pero está bien. Es bastante ligera para lo habitual en una cerveza navideña, 5,9% de alcohol y sin mucho cuerpo, color tostado oscuro y aroma dominado por las especias. Pone en la etiqueta que está hecha con orejones, y la verdad es que si no lo dicen no me entero, aunque sí hay notas dulzonas que pueden venir de eso. Lo que definitivamente lleva es especias, eso está claro. En cualquier caso, es dulce pero sin empalagar y se nota algo de lúpulo (tiene 25 IBUs) que le da buen balance. La compré en Más Que Cervezas, por 2,69 Euros

Una buena cerveza para disfrutar en una tarde fría, que en realidad se puede beber en cualquier momento porque no cansa. Le doy un 6.

Mis impresiones del BBF 2014

Finalmente conseguí cuadrar el círculo sorteando varios compromisos personales y laborales, y asistir el pasado fin de semana a la tercera edición del Barcelona Beer Festival, que ya tenía ganas tras haberme perdido las dos ediciones anteriores. Lo malo es que solo pude ir el viernes, suficiente para conocer y disfrutar el festival aunque me quedé con ganas de más.

Mi impresión general fue muy buena. Creo que estuvo bien organizado, con una excelente selección de cervezas, un local céntrico, bonito y agradable, y muy buen ambiente. Claro que yo estuve en unas horas (viernes de 1 a 7) que seguramente serían de las menos concurridas; probablemente alguien que fuera el sábado por la tarde o el domingo a mediodía se habrá llevado una impresión muy diferente. Cuando me fui el viernes un poco antes de las 7 ya se iban estrechando los espacios, había cola para comprar fichas y encontrar asiento era complicado. Supongo que luego habrá sido mucho peor.

Aspecto general a mediodía del viernes

Aspecto general a mediodía del viernes

Posiblemente algunos comentarán que el precio de la entrada -7 euros- era caro. Yo lo veo adecuado teniendo en cuenta la afluencia masiva, que era válida para los tres días y que incluía 2 fichas (equivalentes a 2 euros), más vaso y guía (muy bien hecha, por cierto). En un evento de estas características estoy de acuerdo en no dejar entrada libre al que vaya solo a mirar, que ya suficientemente llenito estaba el patio.

Quizá lo que menos me gustó es que en el fondo no había tantas cervezas. Me explico: en la guía del festival vienen 318… y hay 54 grifos para servirlas. Eso quiere decir que en todo momento no hay más que un 17% pinchadas, y un 83% no. Esto es frustrante, porque uno va con la idea de probar estas o aquellas, y luego se encuentra con que la mayoría no están disponibles. Por supuesto, si te puedes permitir el lujo de ir los tres días, es cuestión de paciencia (y algo de suerte), pero si sólo puedes ir una tarde es como una lotería y te tienes que apañar con lo que haya en ese momento. Si bien nunca he calculado el dato en otras ferias/festivales a las que he ido, mi impresión es que el ratio suele ser muy superior y están pinchadas más de la mitad de las que hay en cartel. Creo que esto debería mejorarse en el BBF.

bbf barra

Teniendo en cuenta que el BierCab tiene 30 grifos más algunas decenas de botellas, da la impresión de que 54 son pocas para un festival que atrae a tanta gente, no parece gran cosa que un evento que ocurre una vez al año tenga una dimensión similar a la oferta de un establecimiento permanente en la misma ciudad.

Para ayudar a la gente a saber qué cervezas estaban en los grifos en cada momento había un gran panel tipo bolsa de valores que indicaba el número de grifo, la birra que en él se servía y el número de esta en la guía del festival. Simple y eficiente. Además, cada vez que se pinchaba un barril nuevo se tocaba una campana, lo cual no solo daba ambiente (salvas de aplausos cada vez que sonaba la campanita), sino que alertaba al personal de los cambios. Me gustó el sistema. Los carteles sobre cada grifo mostrando el nombre, número en la guía y datos (estilo, IBUs, % abv) terminaban de facilitar la tarea.

Marcador simultáneo

Marcador simultáneo

Aun así era complicado planificarse qué probar ya que en cualquier momento podía retirarse alguna de las que le interesaban a uno. Yo opté por ir a saco y en cuanto veía una a la que tenía ganas, a por ella.

Debo decir que no tuve demasiada suerte -y seguramente, no acerté en mis elecciones- y no probé ningún birrote antológico. Lo que más me gustó fue poder disponer de la serie completa de las Amager Sinner Series (por cierto la “Wrath” estaba escrita “Warth”…), de las que me encantaron la Sloth y la Envy -la Gluttony para mí es la mejor, pero no la bebí en el BBF. También me pareció muy lograda la Hops & Hopes, hecha por los organizadores en las instalaciones de Ales Agullons, una excelente Pale Ale. Otras que me gustaron mucho fueron la Against The Grain Atilla the Hen y la Buxton Axe Edge. Encontré un tanto decepcionantes la Imperial Russian Stout de Meantime y la Framboise de Boon. Y me quedé con las ganas de probar las Brewdog Jackhammer, Dupont Miel Biologique, De Molen Tsarina Esra y alguna de Alvinne, Keltius o Närke, que no se pincharon en las horas que estuve.

La comida bien, tal vez poco surtido. Solo tres puestos con 4-5 cosas cada uno pienso que se queda corto. Eché en falta algún puesto con viandas más típicamente cerveceras (butifarras, salchichas, hamburguesas, bocatas…), que se podían haber colocado en el exterior para evitar olores, imagino que igual esto no fue posible por alguna normativa municipal o del recinto o algo. Pero lo que había estaba rico y era original, me pareció más que correcto.

Lo que sí me extrañó que estuvieran en el exterior -y sobre todo sin techo- son los meaderos. La noche del viernes llovió, así que lo de mear bajo la lluvia tuvo que ser una experiencia peculiar para más de uno…

En cuanto a mesas y sillas, yo creo que eran escasas, pero entiendo que se intentara maximizar el aforo y colocar las mínimas imprescindibles. Por suerte mientras estuve yo allí no hubo grandes problemas para encontrar sitio salvo en la última hora, que ya se ponía difícil la cosa. No había nada en la zona de fumadores al lado de la entrada, lo que hizo que hubiera mazo peña sentada en el suelo. Yo preferí acercarme a una terracita en La Rambla y fumar sentado tranquilamente mientras me tomaba un descanso, aunque claro, ahí no era posible disfrutar de una buena birra a la vez. Anécdota: unos turistas italianos sentados en esa terraza se quejaban de tener que pagar más de 20 euros por “quattro birre di merda”, les hablé del festival y acudieron raudos, tras preguntarme si me llevaba comisión…

En mi opinión, el reto que se abre ante el BBF para ediciones futuras es el de crecer. Está claro que ha sabido situarse como el evento cervecero de referencia en España y, a juzgar por la presencia extranjera, uno de los importantes de Europa. Falta ahora, creo, darle al festival la dimensión que tanta atención merece, celebrándolo en un espacio considerablemente más grande y con más barras y grifos. Esto es fácil decirlo desde el punto de vista de un consumidor bloguero cómodamente sentado ante el ordenador con el culo caliente en su sillón, soy consciente de que no es nada fácil organizar algo así y de que hay que cuadrar los números, pero por eso digo que es un gran reto, porque pienso que esa ampliación es lo que su público demanda y deberían al menos intentarlo.

En conclusión, un gran festival al que pienso hacer todo lo posible por volver el año que viene, pero que deja la sensación de que podía ser todavía más grande.

Viernes por la tarde

Viernes por la tarde

Midtfyns/ Munkebo Gleipner Sort IPA

Esta cerveza es fruto de la colaboración entre las danesas Midtfyns Bryghus y Munkebo Mikrobryg. Si he entendido bien la historia (que solo he encontrado en danés y Google Translate tiene sus limitaciones…), la cerveza está hecha en las instalaciones de Midtfyns bajo la batuta del brewer de Munkebo Claus Christensen, que es todo un figura que ha ganado varios campeonatos regionales, nacionales e incluso escandinavos de cervezas artesanas.

El resultado es esta Black IPA (“Sort” es negro en danés, según me acabo de enterar), que lleva el mismo nombre -Gleipner- que otra cerveza ya existente en la gama Munkebo, y que estos clasifican como “Imperial Black IPA” (primera vez que veo este estilo), y que todo pinta que debe ser muy parecida a esta.

Como todos los nombres de las birras de Munkebo, Gleipner viene de la mitología nórdica. Es el nombre de la cadena con la que los dioses ataron al poderoso lobo Fenrir en una cueva. Que no tengo ni idea de la historia del tal lobo, pero lo curioso es que la cadena esa era mágica e irrompible y la fabricaron los enanos utilizando aliento de pez, saliva de pájaro, tendones de oso, raíces de montaña, el sonido de las pisadas de un gato y la barba de una mujer. Tranquilos, que la cerveza no lleva ninguno de esos ingredientes. Luego hubo un terremoto y se rompió la cadena y Fenrir la lió parda, mató a Odín y bueno… se ve que se montó un pifostio importante.

Negra que te quiero negra

Negra que te quiero negra

Volviendo a la cerveza en sí, está buenísima. Es negra como la noche, espuma pardogrisácea, compacta, generosa y duradera. Pinta de petrolaco total. Aroma bastante alcohólico (tiene 9,1%) y maltoso, algo de lúpulo pero menos de lo que cabe esperar en una Black IPA. Al probarla se confirman estas sensaciones y se descubre además un regusto torrefacto, un poco a café, y la noté más dulce que amarga, aunque insisto en que lúpulo sí se nota, el justo para que tenga un balance para mí casi perfecto.

En boca es sedosa, densa, la puedes masticar, meriendas con ella. Yo la veo más cercana a un Imperial Stout que a una Black IPA, la verdad. En cualquier caso es una maravilla para beber con tranquilidad, relajándote en un sillón en una oscura tarde de invierno.

La botella es de 50cl, la compré por 4,85 Euros en Cervezorama. Los doy por muy bien invertidos, le pongo un 9.

Podéis encontrar otra opinión (algo diferente a la mía, aunque coincide en que está buenísima) en el blog de Boy Stout.

Inauguración de La Estación y otros eventos en Noblejas

Tiene muy buena pinta la idea de aunar esfuerzos que han tenido El Oso y El Cuervo (que por suerte parece que sigue viva), Medina e Yria-Guinea Pigs!, que el 26 de abril inauguran oficialmente su nuevo proyecto, “La Estación” (nombre provisional, parece ser), en Noblejas (Toledo).

Consiste en compartir una misma instalación -situada en una antigua estación de Renfe- entre las tres marcas, creo que más para crear un buen caldo de cultivo del que surjan nuevas ideas y aprender unos de otros, que simplemente para ahorrar en costes (aunque por supuesto eso también es importante).

estación

Y es que la fábrica es pequeñita, con una capacidad de 250 L por cocción, con lo que imagino que las tres empresas continuarán produciendo además en otras instalaciones, sean propias o ajenas, y La Estación (o como se termine llamando) da la impresión que se utilizará para experimentos y cervezas más creativas. Contará con un laboratorio, una sala de añejamiento en barrica y una línea de producción de hidromiel -lo cual me parece muy original, la verdad.

Encima habrá un Tap Room donde probar in situ las creaciones que de ahí salgan, así que puede convertirse en un lugar de visita obligada para los beer hunters de la zona centro.

La noticia completa, aquí.

Para los impacientes que no quieran esperar al 26 de abril, pueden tener un primer contacto uniéndose a la segunda edición del “Birrabús” este sábado 5 de abril, más detalles aquí. Incluye visitas a Sagra, Medina y un gran final en La Estación. Ya me gustaría a mí apuntarme, que tiene una pinta sensacional, pero este finde ya tenía otra escapada organizada, cachis la mar!

Otra buena oportunidad de ir a conocer este nuevo espacio cervecero es el sábado 10 de mayo, cuando se celebrará la III Feria de Noblejas, que reunirá a 25 cerveceros y contará con 70 grifos. Habrá autobuses desde Madrid para evitar coger el coche. Esta me la apunto, a ver si consigo ir.

[Actualización: La feria se ha movido al 20 de septiembre, que se me había olvidado corregirlo. Lo que sí habrá el 10 de mayo es un sarao cervecero (100 personas máximo) en La Estación, con autobuses desde Madrid. más información en la web de cervezorama]

Excelentes iniciativas las tres, espero que sean todo un éxito.