Impresiones cerveceras de Boston

Acabo de regresar de estar unos días en Boston, donde además de reencontrarme con viejas amistades me he inflado a probar birras interesantísimas, el panorama cervecero bostoniano es realmente impresionante.

Yo pasé en esta bella ciudad un par de años a mediados de los noventa, cuando la moda de las microbreweries (entonces el término “craft beer” prácticamente ni existía) empezaba a convertirse en toda una revolución. Casi veinte años más tarde puede decirse que la revolución ha triunfado rotundamente, pues en todas partes se encuentran cervezas de calidad y el número de bares especializados ha crecido exponencialmente. Lejos quedan aquellos oscuros años en que al preguntar al camarero qué cervezas tenían la respuesta invariablemente era “Bud, Bud light, Miller, Miller light, Coors, Coors light, Heineken and Amstel light” o cualquier combinación de las anteriores.

Además, han surgido varios establecimientos que son auténticos paraísos para el Beer Hunter, algunos con más de 100 grifos. En esta ocasión pude visitar varios, que reseñaré en futuros posts, que si no esto me queda todavía más largo de lo que ya es.

sunset grill

El Sunset Grill & Tap les gana a todos con 120 grifos

Y la mejora no se queda en la enorme amplitud de la oferta disponible, sino también en la calidad del producto. De las casi 50 cervezas que probé solo hubo una que no me gustó, la Shock Top Belgian White, un simulacro de witbier insulso y aguachirriesco que probé sin saber nada de ella, y tras investigar en Internet descubrí que era de… Anheuser-Busch. Vamos, un nuevo intento patético de los gigantes por apuntarse a la moda craft.

También se cuida mucho la calidad del servicio. En USA los camareros se ganan la vida a base de propinas, y eso se nota en la amabilidad y rapidez con la que te atienden (si hablas inglés y no pides cosas raras, eso sí…). Pero es que además todos los barmen –y barwomen- con los que hablé tenían un nivel cervecero francamente alto y sabían explicar bastante bien cómo eran unas u otras cervezas de la carta.

Las cartas es precisamente otra cosa que me ha sorprendido positivamente, todos los bares tienen carta escrita –que aprendan algunos-, actualizadas y por lo general clasificadas por tipos y/o con buena información sobre cada cerveza para que el cliente pueda orientarse. En muchos casos incluso indican con un asterisco las cervezas que son de proximidad, para los interesados en el producto local.

La variedad de cervezas es muy grande, aunque dominan los estilos americanos: American Pale Ale, IPAs, IIPAs, American Strong Ale, etc. También se ven bastantes petrolacos y un buen número de cervezas estilo belga made in USA, parece que es la nueva moda. Lo que me sorprendió es que en ninguno de los sitios que estuve tenían pinchada ninguna Lambic, creía que era algo que estaba más en auge por esos lares pero parece ser que no es así. De lo que sí hay mucho es barrel aged, sour y alguna frikada que otra (que ya comentaré en los siguientes posts).

Casi todos los bares tenían varios grifos para cask (hand pumps), aunque luego la inmensa mayoría no tenían nada en ellos, la respuesta habitual era “en este momento no hay ninguna cerveza de cask, pero en x días tendremos tal y cual”. Una pena, a ver si a la próxima tengo mejor suerte (o se animan a servir cask de forma permanente…).

Por regiones geográficas, abrumadora mayoría de California y Nueva Inglaterra, con cierta presencia de la zona de la capital (DC, Maryland, Delaware) y Colorado. Bastante poco del resto del país, y nada de Canadá. Otra sorpresa fue que casi no había ninguna de Flying Dog, debe ser que allí igual no tiene tanto prestigio como de este lado del Atlántico.

En cuanto a extranjeras, las belgas son clara mayoría (la Duchesse de Bourgogne estaba en todas partes), seguidas de alemanas (mucha weizen), y poco más. Salvo alguna Mikkeller, artesanas europeas muy poquitas. Y de UK absolutamente nada. Mención especial para Ca L’Arenys, cuyas Guineu Riner y Guineu No Sucks estaban pinchadas en dos sitios, grata sorpresa!

Por criticar algo, no me gustó que la mayoría de bares sirvan las cervezas de barril en tamaño único (por lo general 1 pinta o 12 fl. oz., o sea 47 ó 35 cl respectivamente), sin dar opción a medias medidas. Algunos sitios permiten pedir un “sampler” con 4 vasos de 5 fl. oz. (15 cl) de cervezas distintas, pero eso se queda muy pequeño y además te obliga a pedir de cuatro en cuatro.

sampler

Marchando un sampler variadito

Los precios, aceptables. Incluso algo más baratos que los de las artesanas por aquí. La mayoría de cervezas salen por 7-8 dólares la pinta (5-6 euros), y las más potentes llegan a 10-12 (7,5-9 euros). Las que sí se van de precio son las de importación (ej: medio litro de Andechs Dunkelweizen por 10 dólares), tal vez por eso hay menos de las que esperaba.

Lo que más me agradó, como decía antes, fue ver que en cualquier sitio, desde restaurantes italianos, japoneses, o bares de copas, siempre hay alguna cerveza digna de tal nombre. Las más ubicuas, como era de esperar, son las locales Samuel Adams Boston Lager y Harpoon IPA, más los Summer Ales de ambas marcas, dadas las fechas en las que estamos. Pero también otras como Allagash o Smuttynose están presentes con cierta frecuencia. Y ya, cuando vas a un sushi bar y tienen Ommegang Hennepin, te das cuenta de que aquí la cerveza de calidad ha llegado definitivamente al gran público. Qué envidia.

Un sitio que me llamó la atención especialmente fue el Post 390 (Stuart street con Clarendon, en Back Bay), un restaurante y bar de copas de moda muy pijo que tenía una selección corta pero impresionante. Fuimos a tomar una copa bastante tarde después de cenar y acabé probando nada menos que la Stone Ruination IPA (Imperial IPA de 7,7%, buenísima) seguida de una Lexington Kentucky Bourbon Barrel Ale (American Strong Ale de 8,2%, también estupenda) y ya me vine arriba y pedí –un poco a ciegas- un botellón de 75cl de “Absence of Light” para el grupo, un Imperial Stout de estilo belga (7,4%) fantástico, producido por Idle Hands Craft Ales en Everett, Massachusetts. Para ir con la idea de tomar un gintonic o un güisquito, no estuvo nada mal!!

absence of light

Inquietante etiqueta para una cerveza de inquietante nombre

Para terminar, otro descubrimiento inesperado: la Peak Organic IPA, una cerveza de la que nunca había oído hablar y que me pareció muy recomendable. La vi en una cena-cóctel a la que asistí y la pedí por aquello de no tomar otra Sam Adams, pero sin esperar gran cosa. La bofetada de lúpulo que te arrea con el primer trago me pilló con la guardia baja, y luego ya recuperado pude apreciar mejor su sabor, muy amargo, fresco y aromático (lleva Amarillo, Simcoe y Nugget), y bastante más equilibrado de lo que me pareció inicialmente. Sus 7.1% se notan poco, así que cuidadín con ella. La fabrican en las instalaciones de The Shipyard en Portland (Maine).

Y ya no me enrollo más, ahora iré poco a poco subiendo entradas sobre los principales bares que visité y los deliciosos brebajes que probé en ellos.

I Love Boston!!!

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