Cutre-Oktoberfest en Las Rozas

Lo que hace el mono. Viendo que me voy a perder los interesantes eventos que hay cerca de Madrid este mayo, y con las ganas de más saraos cerveceros con las que me dejó la buena experiencia del BBF, terminé acercándome el pasado sábado a la “Oktoberfest” que se celebraba en Las Rozas.

Oktoberfest en mayo, solo eso ya debería dar idea del nivel del evento. Pero como digo, el mono le empuja a uno por vericuetos insospechados.

oktoberfest cartel

Un bávaro auténtico nunca bebería Veltins

Me enteré del magno acontecimiento por casualidad, cuando pasé el otro día por El Cevecero y vi un par de carteles a la entrada del BurgoCentro. Comenté el tema con Evert, que me dijo que en realidad es un evento itinerante que va de pueblo en pueblo montando siempre la misma fiesta de temática supuestamente bávara con salchichas, cervezas, música y tal. Luego pude confirmar este dato por Internet, la empresa que organiza se llama “Bavaria Wiesn Events”, y van como un circo ambulante celebrando Oktoberfests por toda la geografía nacional sin importarles demasiado la época del año.

Así que las expectativas eran realmente bajas y, la verdad, se cumplieron. Bueno, en el aspecto cervecero se superaron un poco porque me sorprendió el buen trato que dan a la birra. Había tres tipos: Veltins Pilsener, Maisel’s Weisse Hell y Bayreuther Aktien Landbier Fränkisch Dunkel. Que no es mala selección, aunque quizá no la más apropiada para un festival de temática bávara- Veltins es de la zona del Ruhr y las otras dos de Franconia, lo menos bávaro que hay en Baviera. Pero tampoco puede uno ponerse quisquilloso, que cuando el mono aprieta vale cualquier cosa.

Lo que me gustó es que la cerveza se notaba fresca, la servían a temperatura adecuada -ni muy fría ni calentorra-, en jarras de cristal alemanas de litro -el típico Maß- o medio litro, y estaba bastante bien tirada por un simpático camarero cubano nacido en Colonia. Yo me temía vasos de plástico y cerveza servida de cualquier manera, así que esto fue la nota positiva de la visita.

carpa

El ambiente, de turistada total. Apacible tirando a muerto cuando fui yo -hora de comer-, supongo que por la noche se animaría. Canciones típicas bávaras a todo volumen, las típicas mesas con bancos bajo una gran carpa, un par de tíos con traje típico pululando por el recinto dando más vergüenza ajena que alegría, comida de aspecto infame que no probé -fui ya comidito de casa- a base de salchichas, codillo y sauerkraut, y decoración hortera a más no poder- lo del superpóster de Schloss Neuschwanstein detrás del escenario, para arrancarse los ojos.

Los precios, más bien caros: 4,50 la jarra de medio litro. Al menos la entrada era gratulita.

Resumiendo, que el que no se consuela es porque no quiere y que al menos me tomé 3 buenas birras de barril para ir ahogando las ganas de feria, que hasta la del 1-2 de junio en L’Europe me temo que no cae ninguna.

escenario

Falta Heidi para completar la horterada

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