Beavertown Black Betty

Esta micro debe su nombre al colorido y victoriano barrio de De Beauvoir Town -Beavertown en jerga local- en Londres (bueno, Hackney para ser exactos), donde comenzaron a fabricar cerveza en 2011. Les ha debido ir muy bien porque en 2013 se mudaron a instalaciones más grandes al lado del Estadio Olímpico, y luego en 2014 tuvieron que repetir la operación e instalarse en Tottenham Hale en una planta de 50HL de capacidad. A ver cuánto duran aquí.

black betty

La Black Betty es una Black IPA de 7,4% y color negro opaco. Forma una corona espumosa de color grisáceo claro que aguanta hasta el final. El aroma está dominado por el lúpulo (parece ser que lleva Magnum, Columbus, Chinook y Citra), que sorprendentemente no se nota tanto en el sabor, es más bien poco amarga para lo que promete su olor, bien equilibrada. Tampoco se le notan sus más de 7 grados, es de las que entra fácil y cuando te quieres enterar es demasiado tarde.

Una buena cerveza, recomendable cuando menos. Es cara, eso sí: 3,95 en Cervezorama. Le pongo un 6.

Midtfyns/ Munkebo Gleipner Sort IPA

Esta cerveza es fruto de la colaboración entre las danesas Midtfyns Bryghus y Munkebo Mikrobryg. Si he entendido bien la historia (que solo he encontrado en danés y Google Translate tiene sus limitaciones…), la cerveza está hecha en las instalaciones de Midtfyns bajo la batuta del brewer de Munkebo Claus Christensen, que es todo un figura que ha ganado varios campeonatos regionales, nacionales e incluso escandinavos de cervezas artesanas.

El resultado es esta Black IPA (“Sort” es negro en danés, según me acabo de enterar), que lleva el mismo nombre -Gleipner- que otra cerveza ya existente en la gama Munkebo, y que estos clasifican como “Imperial Black IPA” (primera vez que veo este estilo), y que todo pinta que debe ser muy parecida a esta.

Como todos los nombres de las birras de Munkebo, Gleipner viene de la mitología nórdica. Es el nombre de la cadena con la que los dioses ataron al poderoso lobo Fenrir en una cueva. Que no tengo ni idea de la historia del tal lobo, pero lo curioso es que la cadena esa era mágica e irrompible y la fabricaron los enanos utilizando aliento de pez, saliva de pájaro, tendones de oso, raíces de montaña, el sonido de las pisadas de un gato y la barba de una mujer. Tranquilos, que la cerveza no lleva ninguno de esos ingredientes. Luego hubo un terremoto y se rompió la cadena y Fenrir la lió parda, mató a Odín y bueno… se ve que se montó un pifostio importante.

Negra que te quiero negra

Negra que te quiero negra

Volviendo a la cerveza en sí, está buenísima. Es negra como la noche, espuma pardogrisácea, compacta, generosa y duradera. Pinta de petrolaco total. Aroma bastante alcohólico (tiene 9,1%) y maltoso, algo de lúpulo pero menos de lo que cabe esperar en una Black IPA. Al probarla se confirman estas sensaciones y se descubre además un regusto torrefacto, un poco a café, y la noté más dulce que amarga, aunque insisto en que lúpulo sí se nota, el justo para que tenga un balance para mí casi perfecto.

En boca es sedosa, densa, la puedes masticar, meriendas con ella. Yo la veo más cercana a un Imperial Stout que a una Black IPA, la verdad. En cualquier caso es una maravilla para beber con tranquilidad, relajándote en un sillón en una oscura tarde de invierno.

La botella es de 50cl, la compré por 4,85 Euros en Cervezorama. Los doy por muy bien invertidos, le pongo un 9.

Podéis encontrar otra opinión (algo diferente a la mía, aunque coincide en que está buenísima) en el blog de Boy Stout.