Cambridge Brewing Company

Este templo de la cerveza es visita obligada en Boston para todo beer hunter que se precie. Que de hecho no está en Boston; como su propio nombre indica está en Cambridge, que es la población al otro lado del río Charles. Pero a efectos prácticos viene a ser como un barrio más de Boston, si no te lo dicen ni te enteras de que has cambiado de ciudad.

cbc terraza

Terracita en la entrada de la CBC

Fui por primera vez a la CBC a finales de 1995, y rápidamente se convirtió en mi sitio favorito durante los dos años que viví en esta ciudad. Por aquel entonces era un brewpub más de las decenas que surgían por todo el país al calor del primer boom de las microbreweries, pero ahora es ya todo un referente en la costa Este americana. Sus cervezas han ganado varios premios en el Great American Beer Festival y un par de medallas en el World Beer Cup, que exhiben orgullosos en una columna dentro del local. También CAMRA le dio un premio a su You Enjoy My Stout en el GBBF de 2009 como Best American Draught.

cbc premios

Premios varios

Hacía 12 años que no pasaba por aquí, así que era una visita que esperaba con ansia. El local sigue prácticamente igual, con una terracita fabulosa en una plaza peatonal al lado de Hampshire street (la dirección oficial es “One Kendall Square”, lo cual es un poco confuso porque Kendall Square está a un par de manzanas…), y una sala principal amplia, con una cristalera en el techo que le da mucha luz, aunque cuando aprieta el sol puede ser un inconveniente. Hay otra sala más pequeña separada de la anterior por cristaleras, desde donde se puede ver el equipo de fabricación de cerveza.

El bar cuenta con 11 grifos, uno de ellos de cask, todos con cerveza de producción propia. También venden latas, botellas y garrafas para llevar.

cbc pizarra (2)

Menú del día

Comencé la sesión reviviendo los clásicos de este sitio que tan gratos recuerdos me traen: la Regatta Golden, una rubia ligera de 4,2% muy bebible –es tipo Kölsch- y agradable (un 6 para mí) y la Charles River Porter, de 6%, un porter contundente, untuoso y con fuertes notas torrefactas, un 7.

Luego vi que tenían la Tall Tale Pale Ale (5,8%) en cask, toda una bendición. Es un ale dorado turbio con poco aroma pero mucho sabor, lleva Mosaic que le da notas resinosas sin ser demasiado amargo, muy muy bebible. Otro 7.

Ya más tranquilo tras haberme reencontrado con estas grandes birras, me decidí a probar cosas nuevas. Bueno, nuevas para mí porque algunas ya llevan unos años en esta casa.

Primero opté por la Remain in Light Pils, de 5%, rubia algo turbia, bastante lupulada. Una buena pilsner, excelente alternativa a las lager industriales sin salir de las cervezas “normales”. Un 6.

Después vino la primera frikada, la Olmsted’s Folly, un gruit de 4,2% con fallopia japónica y arándano rojo. De curioso color rosa, poco aroma y sabor muy ligero, algo ácido sin molestar. No me convenció, un 5 raspado.

olmstead follly

Olmsted’s Folly. Rara, rara

Luego pedí una de las cervezas más premiadas de este sitio, la Sgt. Pepper. Tuvo medalla de oro en el World Beer Cup de 2012. Es una saison de 6% con granos de pimienta de todos los colores (negra, blanca, verde y rosa), color cobre turbio, poca espuma y un sabor ligeramente picante como cabría esperar. Está buena pero no es para tanto, yo le pongo un 6.

Y me despedí con otra frikada interesante: la Benevolence. Un fantástico sour ale de 13% añejado en barrica, de color marrón oscuro tipo brandy, con reflejos rojizos, casi sin espuma y con poco gas. Sabor complejo, cálido y reconfortante, dulce con un toque ácido, poco rastro de lúpulo. Un excelente chupito para terminar una comida, nada que envidiar a los mejores licores. Me encantó, le doy un 10.

Los ingredientes y proceso de fabricación de esta birra son alucinantes: lleva 8 maltas, lúpulos añejos, azúcar belga y uvas pasas tintas. Fermentada primero con varias levaduras diferentes, luego añejada en barricas de Bourbon, después se le añaden dátiles, cerezas ácidas y miel, y se deja volver a fermentar con levaduras salvajes. Finalmente, tras tres años de añejamiento en madera, se mezcla con un ale joven y sale el invento este, que por una vez parece que ha justificado tan enrevesado proceso porque de verdad que está buenísima.

La hicieron por primera vez en 1999, para conmemorar el décimo aniversario del brewpub, y luego la han repetido en 2009 y 2014 para su 20 y 25 cumpleaños.

Total, que mi reencuentro con este bar no pudo ser mejor. A ver si hay suerte y no vuelven a pasar otros 12 años hasta que repita…

cbc equipo

Sala de máquinas

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Deep Ellum (Boston)

No muy lejos del Sunset Grill, en el mismo barrio de Allston (concretamente en el 477 de Cambridge Street), se encuentra esta pequeña joya que marida magistralmente buena comida, excelente birra y el mejor jazz blues. Todo ello generando un buen rollito que te cagas que te contagia desde que entras por la puerta.

Es un bar más bien pequeño, con una bonita barra y algunas mesas, más pensado para ir de noche que por la tarde, que es cuando fui yo. De todas formas, estaba muy animado, con la cantidad de gente justa para tener ambiente sin que faltaran sitios libres.

La oferta de cerveza es excelente, hay 30 grifos con cervezas muy bien escogidas. Cómo no, la mayoría son americanas, pero aquí había algunas más europeas que en otros sitios: varias alemanas, alguna belga e incluso dos de Ca L’arenys (Guineu Riner y No Sucks).

Deep ellum menu

La Guineu Riner, dejando el pabellón alto

Por desgracia se me hacía tarde así que no pude quedarme mucho tiempo, y solo tomé dos cervezas (no sirven medias pintas), combinadas con un plato de quesos riquísimo.

Primero opté por la Evil Twin Bikini Beer, un Summer Ale de 2,7%. Es una cerveza genial para el verano, ligera y refrescante, pero con sabor, para tomar a litros. Un 7.

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Grifos tras la barra con pinta de Evil Twin Bikini Beer en primer plano y reflejo parcial de un servidor en el espejo

Luego quise probar algo más original y vi que tenían dos versiones de una misma cerveza hecha por dos marcas distintas. Se trataba de la Daughter of Poseidon (8%), una Black IPA con ostras que en la versión hecha por DC Brau lleva ostras Rappahannock Olde Salt de la vecina bahía de Chesapeake, y en la versión de Baxter le ponen ostras Glidden Point, nativas del estado de Maine.

La camarera, muy maja (y bastante mona), me dejó probar un chupito de cada para comparar, y me pareció mejor la Baxter, la otra tenía unas notas saladas que no me convencieron, aunque tampoco estaba mal. Ambas me parecieron un stout algo subido de lúpulo más que Black IPA.

Así que me pedí una pinta de la Baxter, que estaba muy buena, de color muy oscuro pero no totalmente negro, con espuma morena abundante. Aromas florales, un poco a chocolate y también algo a mar/ostras. El sabor es ahumado, torrefacto y a café, con un final amargo bastante seco y con un punto salado. Me gustó, le pongo un 7. Me la sirvieron en un vaso de Baxter muy curioso, con forma de lata. Resulta que esta marca es la primera de Nueva Inglaterra en presentar todas sus cervezas en lata, y debe ser que por eso usan vasos con esta forma.

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Vaso-lata de Baxter con Daughter of Poseidon dentro

La verdad es que estaba la mar de a gusto en este sitio y me hubiera pedido dos o tres birras más, pero se me echó el tiempo encima y había que irse. Volveré algún día, porque probablemente este fue el bar que más me gustó de los que visité en este viaje.

Cutre-Oktoberfest en Las Rozas

Lo que hace el mono. Viendo que me voy a perder los interesantes eventos que hay cerca de Madrid este mayo, y con las ganas de más saraos cerveceros con las que me dejó la buena experiencia del BBF, terminé acercándome el pasado sábado a la “Oktoberfest” que se celebraba en Las Rozas.

Oktoberfest en mayo, solo eso ya debería dar idea del nivel del evento. Pero como digo, el mono le empuja a uno por vericuetos insospechados.

oktoberfest cartel

Un bávaro auténtico nunca bebería Veltins

Me enteré del magno acontecimiento por casualidad, cuando pasé el otro día por El Cevecero y vi un par de carteles a la entrada del BurgoCentro. Comenté el tema con Evert, que me dijo que en realidad es un evento itinerante que va de pueblo en pueblo montando siempre la misma fiesta de temática supuestamente bávara con salchichas, cervezas, música y tal. Luego pude confirmar este dato por Internet, la empresa que organiza se llama “Bavaria Wiesn Events”, y van como un circo ambulante celebrando Oktoberfests por toda la geografía nacional sin importarles demasiado la época del año.

Así que las expectativas eran realmente bajas y, la verdad, se cumplieron. Bueno, en el aspecto cervecero se superaron un poco porque me sorprendió el buen trato que dan a la birra. Había tres tipos: Veltins Pilsener, Maisel’s Weisse Hell y Bayreuther Aktien Landbier Fränkisch Dunkel. Que no es mala selección, aunque quizá no la más apropiada para un festival de temática bávara- Veltins es de la zona del Ruhr y las otras dos de Franconia, lo menos bávaro que hay en Baviera. Pero tampoco puede uno ponerse quisquilloso, que cuando el mono aprieta vale cualquier cosa.

Lo que me gustó es que la cerveza se notaba fresca, la servían a temperatura adecuada -ni muy fría ni calentorra-, en jarras de cristal alemanas de litro -el típico Maß- o medio litro, y estaba bastante bien tirada por un simpático camarero cubano nacido en Colonia. Yo me temía vasos de plástico y cerveza servida de cualquier manera, así que esto fue la nota positiva de la visita.

carpa

El ambiente, de turistada total. Apacible tirando a muerto cuando fui yo -hora de comer-, supongo que por la noche se animaría. Canciones típicas bávaras a todo volumen, las típicas mesas con bancos bajo una gran carpa, un par de tíos con traje típico pululando por el recinto dando más vergüenza ajena que alegría, comida de aspecto infame que no probé -fui ya comidito de casa- a base de salchichas, codillo y sauerkraut, y decoración hortera a más no poder- lo del superpóster de Schloss Neuschwanstein detrás del escenario, para arrancarse los ojos.

Los precios, más bien caros: 4,50 la jarra de medio litro. Al menos la entrada era gratulita.

Resumiendo, que el que no se consuela es porque no quiere y que al menos me tomé 3 buenas birras de barril para ir ahogando las ganas de feria, que hasta la del 1-2 de junio en L’Europe me temo que no cae ninguna.

escenario

Falta Heidi para completar la horterada